jueves, 2 de febrero de 2017

Microincoherencia

Me pedías todo o nada. Tú dices que elegí. Yo, que elegiste por mí. Ahora ninguno tiene lo que quería.

#Microcuento.

sábado, 25 de julio de 2015

Temor incoherente

-¿De qué tienes miedo? -me preguntaste como si no lo supieras o no pudieras explorar en la parte de mi alma que siempre está contigo y averiguarlo.
-¿Recuerdas cuando hablamos de saltar en paracaídas? Pues de lo mismo -respondí resignado-. De tirarme al vacío aunque sepa que ahí estás tú para salvarme antes de que me haga daño.

jueves, 18 de junio de 2015

Incoherencia azul y naranja

Disfrazaste de improviso mi nublado atardecer de brillante amanecer, azul y naranja, y llenaste mi pecho de un calor que al desbordarse me produce escalofríos de los que fluyen por la espalda.

Cada noche tu ausencia, acostada en el hueco de la cama que dejo para ti a mi lado, me trae el tacto de tu cuerpo y hace que sentir se convierta en un juego en el que la distancia no significa nada... Y en el que soñar es otra forma de vivir tan real como cualquier otra.

Hiciste del tiempo un detalle impreciso que no puedo parar de leer mientras pasa sin marcar el ritmo de mi reloj.

Tatuaste en mí boca una sonrisa que no puedo borrar y ahora siempre me acompaña...

Y bailar con el significado de las palabras es el único remedio que encuentro para aliviar las quemaduras que en mi alma dejan estas emociones demasiado intensas que, sin darte cuenta, despiertas en mi corazón.

miércoles, 1 de abril de 2015

La incoherencia de una fotografía

Antes del destello de luz y del click cada vez más imaginario, una especie de acto reflejo adquirido nos empuja a colocarnos una máscara de sonrisa. Sintamos lo que sintamos, tendemos a adoptar una pose feliz que en ocasiones nos convierte en unos desconocidos que nadie reconocería si supieran lo que hay detrás. Pero eso qué más da. Lo importante es que nos van a hacer una foto. No somos realmente conscientes del increíble esfuerzo que hemos mecanizado para realizarlo en menos de un segundo.

A veces me gustaría ser como esos desconocidos que sonríen en un instante eterno en una fotografía. A veces envidio lo felices que parecen, así, estáticos para siempre. Luego comprendo que un instante no refleja toda una vida y que detrás de esa sonrisa lo más probable es que haya muchas lágrimas que nadie ve, mucho esfuerzo que pasa desapercibido, una lucha constante contra un día a día que quizá cualquier otro no podría soportar... Y, aunque no debería después de tal revelación, la envidia sigue.

Ojalá poder vivir en uno de esos momentos congelados en el tiempo donde a ojos de la posteridad uno fue tan feliz como consiguió aparentar en la fracción de segundo adecuada.

jueves, 26 de marzo de 2015

La incoherencia de las palabras perdidas

Al pasar por aquí me doy cuenta de que hace tiempo que ya no están. Se han ido sin despedirse, sin decirme cuándo volverán o si volverán siquiera. 
Su ausencia se viste de silencio para dejar escapar entre sus manos cada grano de tiempo, como en un reloj de arena, esparciéndolos por un suelo que pisa sin dejar huella, bailando al son de una melodía que nadie más puede oír y que lo llena todo.
Cuando estamos juntos, no me importa. No las necesitamos para entendernos. Son prescindibles mientras tengamos nuestras caricias, nuestros besos, nuestras miradas, nuestros minutos y nuestros abrazos. Pero si no estás, su vacío me pesa y las busco siguiendo un rastro que no existe.
Para consolarme mientras las espero repaso sus sombras, las viejas historias que dejaron atrás, a ver si me dan alguna pista de por qué se fueron, dónde están o si volverán.

martes, 2 de diciembre de 2014

Despedida incoherente dos años después

Hoy hace dos años que la Ley que algunos llaman "de vida" y que para mí es "de muerte" te apartó de nosotros, algo más desde que yo me despedí de ti para no sufrir tanto cuando te fueras. Te fui cerrando mi corazón lentamente para notar menos tu ausencia cuando se produjera y aun así, cuando te fuste, te llevaste algunas de mis más sentidas lágrimas contigo. Y aunque te has ido, nunca dejas de estar conmigo, con nosotros. Sólo tengo que cerrar los ojos para escuchar tu ronroneo, sentir tu calor y el amor incondicional que supiste repartir a lo largo de tu vida entre los miembros de la que fue y será tu familia, más que tus dueños. Tú nos tenías a nosotros tanto como nosotros a ti. Y sé que te sentiste tan querida como tú nos querías, que fue mucho más de lo que algunos pueden llegar a imaginar. No necesitabas hablar para que te entendiéramos y tú nos entendiste siempre, nos regalabas la más valiosa de las compañías hasta en nuestros momentos que jamás reconoceríamos solitarios en voz alta. Fuiste una luchadora, me enseñaste a aferrarme a la vida por encima de todo, tú que viste la muerte tan de cerca cuando apenas eras una cachorrilla demasiado curiosa y que la volviste a vencer cuando los expertos no tenían para ti más que malas noticias y sólo nosotros apostábamos por ti. Por eso y por todo lo que no se puede expresar con palabras te querremos y te recordaremos siempre.
Mi consuelo es saber que pocos felinos han sido tan felices como tú, Karry, y me siento orgulloso de haber contribuido a ello. Acepta esto como la despedida que no te di cuando tocaba y perdona por la que te hice antes de tiempo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Pregunta incoherente

Si hasta en las fantasías que a veces tengo antes de dormir en las que soy un superhéroe lo primero que hago es hacerte sonreír... ¿Cómo puedes tener dudas todavía sobre si te quiero?

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Inspiración a horas incoherentes

♫Cada noche es tu ausencia 
quien los minutos me cuenta 
hasta el amanecer.♪

♪Cada noche mis fantasmas
me susurran las palabras
que me hacen caer.♫

♫Y al despertar vuelvo a encontrar
el mundo que ayer dejé sin arreglar.♪

viernes, 12 de septiembre de 2014

Incoherente resumen de un verano

La luz del sol pintaba tu piel mientras mis pies seguían las huellas que dejabas a tu espalda antes de que el mar se las llevara consigo a las profundidades del olvido. Contigo veía cómo los cangrejos jugaban al escondite entre las rocas. Juntos buscábamos tesoros marinos que las mareas habían enterrado en la arena. Las olas rompían para nosotros en una sinfonía de hipnótico vaivén.
Te miraba, sonreías feliz. Y yo también sonreía.