miércoles, 23 de mayo de 2012

Incoherencia sin título coherente

Las expectativas siempre se rompen al entrar en contacto con la realidad.
Descubrí que no era tan grande, ni tan bueno, ni con tanto valor.
Sigo siendo ese niño tímido que esconde la nariz en las historias de sus libros y se protege del mundo tras un silencio atronador.
Siento que he fracasado donde sólo cabía triunfar.
He tropezado con el viento a favor y he perdido la oportunidad de volar.
Ahora ya es demasiado tarde, no puedo volver a empezar.

lunes, 21 de mayo de 2012

Incoherencias que nunca te dirán

─...
─No hace falta que me digas más, ya veo todo lo que necesito saber en la sombra de lluvia de tus ojos tristes, en la tensión de tus labios forzando esa maltrecha sonrisa, en las grietas de tus gestos estudiados en el espejo y en el abrazo que, a gritos, tu silencio me está pidiendo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Incoherencia de un barco tocado

Demasiado tiempo tocado y hundiéndose. Tanto, que ha aprendido a sujetarse a la tensión superficial y a la luz del faro a través de la niebla. 
Y el tiempo es, a su vez, la única corriente que lo acerca cada vez más a su hogar, al puerto donde atracar y reparar sus daños. Pero es tan lento...

viernes, 11 de mayo de 2012

El último archivo incoherente

Llevo a cuestas el cansancio de una vida entera de la que no he vivido ni la mitad.
Despertarse cada día es más difícil que levantarse de la cama; abre los ojos, retira las mantas, incorpórate, ponte en pie... Es la cadencia rítmica, restos de mi anestesiada voluntad, que los músculos aún recuerdan no sé por cuánto tiempo más. Mi cuerpo está listo, mi mente sigue buceando en la parte nostálgica de lo onírico.
Cuando consigo despertar, despertar de verdad, sólo quiero volver a estar dormido. Noqueo mi consciencia temporal como puedo; los días no pueden ser más largos, más vacíos, más carentes de sentido.
Vuelvo a dormir. Dormir es fácil cuando se está tan cansado... 
Mañana que me levante mi cuerpo ya casi automatizado. Con un poco de suerte, no necesitaré despertar.


...


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Último archivo de memoria registrado antes de completar la transformación. ¿Desea borrar el archivo?

viernes, 20 de abril de 2012

Una incoherencia sobre la felicidad

La felicidad está sobrestimada, es casi como un producto más que la sociedad actual nos vende como inalcanzable y nosotros, pobres infelices, no nos damos cuenta de que es precisamente ese anhelo por alcanzarla lo que más nos aleja de ella. 
Por otro lado está la que he decidido llamar felicidad-dependiente, ésa que solo podemos alcanzar en función de otra persona. Extrapolando el concepto, se me antoja como una evolución de la asociación subliminal cada vez más arraigada generación tras generación entre consumismo y felicidad ("soy más feliz cuanto más tengo, o lo que tengo es más nuevo, o más caro"). Todos sabemos que existe pero no somos realmente conscientes de ello porque la mayoría seguimos atrapados en las garras de esta dualidad semántica.
La felicidad es equilibrio, es armonía, es sentirse realizado con uno mismo, no esa sensación elitista (me atrevería a decir que inventada en alguna campaña publicitaria de cierto refresco carbonatado de color caramelo) que parece que sólo unos pocos elegidos pueden sentir y que, por cierto, nunca somos nosotros.
Mi conclusión es que tenemos que desidealizar el concepto "felicidad" o nunca seremos del todo felices.

lunes, 2 de abril de 2012

Incoherencia número 80

Todo está bien.
Todo es como debería. 
Y sin embargo... 
Me cuesta sonreír como hacía antes.

martes, 27 de marzo de 2012

Soneto incoherente

Al final, tanto leer sonetos últimamente me ha dado envidia... Éste es el resultado:

Sólo humo onírico son mis recuerdos
de momentos que no llegué a vivir,
fantasía que me invitó a sentir
realidad en un mundo de sueños.

Sueños que no olvido pues no despierto
y sólo sé olvidar al despertar,
por eso aún a mi lado estarás
hasta que se abran mis ojos sin miedo.

Esta historia ha llegado a su final,
historia que tal vez fue sólo un cuento,
historia que acaba antes de empezar.

Ni en versos de canciones, ni en sonetos,
ni en mil palabras que puedo escribir
te podría explicar cuánto lo siento.

lunes, 26 de marzo de 2012

Incoherencias de un concierto y de lo que pasó después

Tal y como pasó, sólo su música era digna de romper el silencio expectante, casi 
ansioso, que reinaba. La oscuridad fue rota por una mirada azul... Y cuando creía que nada podía iluminar más aquella sala, brilló su voz. Con más fuerza y sentimiento que nunca. Más la de siempre que nunca.
Dos horas de intensas emociones, de admiración, de canciones a gritos, de lágrimas, de complicidad y de alborozo culminaron tras una impaciente espera con dos abrazos a cada uno (¡son reales!), una cercana charla en la que me olvidé de tantas cosas que les quería contar (debí hacer una lista aunque me pareciera más impersonal), una foto y una dedicatoria con sus cinco firmas. Momento de éxtasis total. 

lunes, 12 de marzo de 2012

Incoherencias después de la tormenta

Después de la tormenta, dicen, llega la calma. La lluvia no cae, pero los charcos no desaparecen. Los truenos se callan aunque su eco resuene en la memoria de tus oídos. Los relámpagos dejan de cegarte si miras para otro lado: el sol se despereza estirando los rayos cada día un poco más.
Después de la tormenta, sí, llega la calma. Llega ese cloroformo que adormece tus sentidos, que los deja en la cama cuando te levantas por la mañana porque la vida, como los mejores espectáculos, debe continuar. Llega la apatía, el miedo a sentir, el miedo a sufrir. Llega la excesiva precaución de llevar contigo siempre un paraguas, grande y robusto, para no volver a mojarte si llueve, aunque ahora que miras a otro lado, veas que brilla el sol.
Después de la tormenta, dicen, llega la calma. Y lo de después de la calma, ¿cuándo llega?